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“Yo era el típico friki”

–Eso está difícil. –¿Y cómo aprendió? Observo a los skaters en el ágora. Llegó a especularse con un espacio en las Glòries. Miran hacia todas partes. Proyectaron el lugar en el 2015. Tenía nueve años y mucha curiosidad. También necesita un masaje. Tratan de auparse a una pérgola. Muy preciso. Catena se encuentra aún en una fase previa: se trata de un amateur con expectativas de profesionalizarse. El skate es una forma de arte,

una forma de vida

y un deporte

Tony Hawk
Dice Pol Catena:
–¿Sabe una cosa…? Nosotros nos preguntábamos: si tan importantes somos, ¿cómo es que no tenemos un recinto a nuestro nivel? En el espacio de la Marbella. –Patinando cada día. –Ocurre pocas veces. –San Francisco. Aspirantes a medallas. Fallan. Descendiendo por las rampas de Montjuïc. Vuelven a peinarse y vuelven a lanzar la tabla. El hombre que debería poner el skate en la lupa mainstream. Hay la intención de convertir el ágora en un centro de tecnificación. Al final, Badalona nos abrió sus brazos. Se levantan. He visto antes escenas similares. –¿De dónde sale usted? Lleva un tobillo averiado y le espera el fisioterapeuta. –¿Y ya gana dinero? Y mientras están trabajando, alimentan su ilusión. Siendo carismático y buena persona. Un friki del skate. Así que decidimos presentar el proyecto. –¿Y eso? –Esta es una disciplina urbana. –El patín es matemático. –Vuelvo al principio. Catena se remite a la época en la que aún era un pequeño. Muchos de mis compañeros también siguen peleándolo. –¿Vivirá de esto? –Mi día de gloria –dice. (Al día siguiente, Catena tuvo que darse de baja de la prueba: el tobillo no se aguantaba sobre la tabla). Una especie de CAR para el skate. Me imagino a Pol Catena yendo y viniendo. Hay otras tres paradas, en Munich, Chicago y Los Ángeles. –De la nada. Cada vez que tenía un hueco, ahí estaba. Dispuesto, lo estoy. –le pregunto. El momento le supera. Se mesan el cabello, o se calzan la gorra. De la plaza en la que patinaba de niño. Veía lo que hacían los otros y ya está. Pero evidentemente, es mucho mejor para todos. Para nosotros es un asunto polémico. Me veo ahí. El skate será olímpico en Tokio 2020. ¿Se ve olímpico? Practicaba todo el tiempo. Cuando no patinan, trabajan en alguna tienda del pueblo. El fisio le manipulará la cadera. –Barcelona ha sido siempre una de las dos ciudades más importantes del mundo para la gente del skate. Salir de ese contexto se nos hace extraño. Vivía justo frente a mi colegio, en Mataró. –¿Y qué le parece la idea? Le harán un vendaje. Y después probará suerte: si los tratamientos funcionan, participará en el Street League Skateboarding que Nike organiza en la ciudad, una carrera cronometrada entre peraltes y relieves, repleta de trucos, con 69 participantes en la prueba Pro Open. Y escuchaba, por ejemplo, a José Manuel Roura. De aquí saldrían talentos, hipotéticos olímpicos. El Skate Agora es un lugar pintoresco. Fuimos a varios ayuntamientos. Aunque ahora apenas suma veinte años… –Un lío muy complicado. Por ahora, tengo a Adidas detrás. Yo fui mi entrenador. –¿Cómo piensa hacerlo? Y a otras leyendas. –Ya, pero cuando llega, ¿sabe lo guapo que es el ver cómo tus compañeros se quedan con la boca abierta…? Cuando superas un obstáculo y te mantienes en pie, buff… Un templo del skate: una plaza con bancos, peraltes y obstáculos, diseñada frente al mar, hecha para los skaters. Es el hombre del día, un media day organizado por LaLiga4Sports. –le pregunto a Catena. –Nunca tuve un entrenador. En el Macba. En nuestro mundillo llevamos semanas discutiendo el asunto. –Por supuesto. –le pregunto. –¿Y la otra? Entre los skaters de arriba, hay dinero. Lleva cuatro entrevistas y todavía le esperan un par más. –¿Qué placer encuentra en caerse continuamente, abordar un obstáculo y fallar? Apretándose en los desniveles. No podíamos imaginarnos que tendríamos un lugar tan bueno… Sudan. Salía de clase, comía en cinco minutos y el rato libre lo dedicaba a patinar. Pol Catena va y viene por el Skate Agora de Badalona. –Si hay suerte y sigo progresando, ¿por qué no? En el Paral·lel. –¿Y no se corta? Cada dos por tres acaban tendidos sobre el asfalto. Roger Planas, director del espacio y de la firma Lateral Thinking, me cuenta su historia. –Nunca he sentido vergüenza. Se calcula que los patrocinios de los tres mejores del mundo les generan ganancias de hasta cuatro y medio millones de euros anuales. Se nos abre una oportunidad para conseguir más instalaciones y más presencia.