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Silicon Valley abandona a Donald Trump

Tras Krzanich, le déluge. Otros CEO abandonaron el consejo asesor, pero antes de una dimisión en masa el miércoles, Donald Trump decidió que no se iban, los despedía él
CloudFlare decidió rescindir la cuenta de DailyStormer de forma unilateral

Spotify empezó a eliminar grupos de música cuyas letras entren dentro de la categoría de odio bajo la decisión de sus departamentos legales. No queda claro que este comunicado de Zuckerberg conlleve cambios en los términos de servicio de Facebook y en el cierre de grupos y páginas similares, o si quedará en el olvido pronto bajo alusiones al “debate sano” y a la libertad de expresión. Desde ISIS hasta neonazis, ambas plataformas tienen políticas mucho más laxas con este tipo de contenido y usuarios —muchos de ellos bots— de lo deseable por su base de usuarios. Lo mismo ocurre en Reddit y Twitter, dos de las plataformas más utilizadas por miembros de extremos políticos con fines nefarios. En él, varios empleados habían empezado a asegurar que Facebook daba trato preferencial a mujeres en las entrevistas de trabajo, entre otro tipo de consignas sexistas y racistas, según el Wall Street Journal. Poco después, Mark Zuckerberg, fundador de la compañía, aseguró que “no hay lugar para el odio en nuestra comunidad”, y que Facebook siempre había eliminado el contenido que fomentase el odio o alabase atentados terroristas como el de Charlottesville. Facebook, que se apresuró a eliminar de su plataforma enlaces a Daily Stormer durante el fin de semana pasado, cerró un chat interno de debate.

Los directivos de Reddit y Twitter, incómodos ante la decisión, tienen que decidir dónde ponen la línea

Su dominio, dailystormer.com fue cancelado por GoDaddy, la empresa donde estaba contratado. Daily Stormer se convirtió en el foco de la discusión. Pero el mazazo fuerte para este medio digital filofascista se la llevó ayer cuando CloudFlare, una de las empresas que vertebra Internet, decidió rescindir sus servicios de forma unilateral por una decisión propia de su CEO, Matthew Prince. Sus administradores movieron el dominio a Google donde no tardó en ser bloqueado de nuevo. “Nadie debería tener tanto poder”, explicaba. Uno de los sitios de congregación digital de racistas, homófobos, xenófobos y demás grupos que Hillary Clinton calificó introdujo en la famosa “cesta de deplorables”. Casualidades de la vida que acabaron igualmente con el dominio cancelado. Prince escribió una carta a sus empleados explicando la decisión y a su vez lamentándose de tener tanto poder como para bloquear el acceso a Internet de un medio digital. Al final, tuvieron que optar por un dominio ruso para evitar una peregrinación digital.
Poco después, Apple anunciaba que su servicio de pagos digital, Apple Pay, bloquearía las transacciones de sitios que promovieran o glorificasen el supremacismo blanco. Más allá de alojar sus sitios web, Airbnb les prohibió alojarse físicamente a través de su plataforma. Eliminarán de sus servicios cualquier rastro de defensa del neonazismo. Daily Stormer puede seguir operando sin los servicios de estas empresas como lo hacen miles de sitios web en todo el mundo. PayPal hizo lo propio, al igual que Patreon o GoFundMe, una plataforma de mecenazgo digital hicieron días antes. Airbnb, Google, CloudFlare y demás son empresas privadas y pueden elegir a sus clientes siempre que se respeten las legislaciones sobre no discriminación y sus términos de servicio.

Spotify, PayPal, Apple Pay o Facebook dejarán de ofrecer sus servicios a grupos declaradamente de odio
La gota que colmó el vaso fue la defensa de los grupos supremacistas blancos por parte del Donald Trump en una conferencia en Nueva York. Mientras pagasen sus facturas, mirarían hacia otro lado. Los valores americanos de vivir y dejar hacer y todo eso. Una vez que el primero dio el primer paso adelante, el resto siguieron. Entonces, Silicon Valley despertó de un letargo en el que nunca debía haber entrado. Bajo una miríada de defensas y excusas, tradicionalmente con base en una libertad de expresión corporativa mal entendida, los gigantes tecnológicos dueños de las plataformas más importantes de Internet, han dado cobijo durante años a grupos de odio. Las grandes empresas de Estados Unidos, tecnológicas incluidas, y la mayoría de la clase política del país, están de acuerdo en que un cambio es necesario. Entonces llegó Trump. Donald Trump reunido con los CEO de grandes empresas tecnológicas. Y Charlottesville. No fue el primero, Elon Musk, cabeza de Tesla y SpaceX, hizo lo propio cuando Trump decidió que el país abandonaría los acuerdos de París contra el cambio climático antropogénico. Satya Nadella (centro) de Microsoft y de Jeff Bezos (derecha) de Amazon
(Nicholas Kamm / AFP)

El primero en responder fue el consejero delegado de Intel, Brain Krzanich, abandonando uno de los “consejo de sabios” que Trump había creado con empresarios para tratar temas sobre la industria manufacturera en el país o la reforma fiscal. En su carta, Krzanich explicaba que el clima político actual “estaba causando un daño serio a temas de máxima importancia”. No se equivocaba.