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Seis rincones desconocidos de Pamplona para disfrutar de los Sanfermines

Frente al bullicio y las aglomeraciones de la carrera mañanera, el encierrillo es un espectáculo limpio. Un discreto cartel anuncia el establecimiento, situado desde 1890 en la calle Mañueta, en un lateral de la subida a Navarrería desde Mercaderes. Sosegada durante el año, comienzan de repente nueve días de fiesta y aglomeraciones. Caballo Blanco es uno de los lugares más emblemáticos de l Casco Viejo de Pamplona
(Sergio Garrido/Creative Commons)

Noria de Antoniutti

Ver los fuegos artificiales es una tradición de los Sanfermines. Pamplona multiplica su población y los acentos que se hablan en sus calles. Todos los días poco antes de las 23:00 (hora a la que empiezan), la vuelta del Castillo se inunda de gente que coge sitio para poder contemplarlos en primera fila. Son 440 metros sin corredores donde los astados son seguidos por los pastores. Pasando la catedral y atravesando la empedrada calle Redín aparece el Caballo Blanco, un rincón singular de la ciudad. La Plaza de los Burgos se encuentra en un lateral del Ayuntamiento de Pamplona
(Amaia L.) Una noria gigante emplaza en el parque Antoniutti es el mejor mirador de Pamplona durante los Sanfermines
(Dominic Bonuccelli / Getty)

Encierrillo

Es un trayecto breve, silencioso y nocturno. No necesita más promoción que el letrero blanco y negro para llenar todos los días el establecimiento, que durante el año sólo abre durante los sanfermines, los dos sábados previos a las fiestas y los domingos de octubre. Entre su vegetación y motivos florales se erigen arcos del triunfo y esculturas, como la dedicada al tenor navarro Julián Gayarre. El Caballo Blanco constituye la parte más alta del bastión del Redín, parte del baluarte defensivo con forma de estrella de la ciudad. Con el chupinazo cambia la fisionomía de la ciudad. El encierrillo es el traslado de los seis toros que correrán el encierro del día siguiente desde los corrales del Gas hasta los de Santo Domingo. Las vistas son inmejorables y desde sus murallas pueden verse los barrios de San Jorge, la Chantrea y la Rochapea así como el río Arga y el monte San Cristóbal, coronado por un fuerte abandonado. De blanco y rojo. Su horario es de seis a once de la mañana. Durante los Sanfermines, una parte del parque se destina a los hippies, puestos en los que se puede comprar desde anillos y ropa hasta discos, chapas o bolsos de piel. La churrería de la Mañueta sólo abre durante los sanfermines de Pamplona
(Jokin L.)

Caballo Blanco

Vistas y tranquilidad en medio del bullicio. Seis toros corriendo de noche y con el único ruido de sus pezuñas sobre el asfalto. Sus 90.000 metros cuadrados se asientan sobre murallas del entramado defensivo de la ciudad y en sus fosos hay un pequeño zoo en el que conviven ciervos, pavos reales, faisanes y patos. A escasos metros se encuentra el Portal del Francia, antigua entrada a la ciudad y vía de acceso de los peregrinos a la parte vieja. Repasamos algunos de los lugares del Casco Viejo y sus alrededores más emblemáticos y, a su vez, menos conocidos fuera de la ciudad. Si se quiere mejorar la experiencia, una opción es hacerlo desde la noria situada en el parque de Antoniutti. Desde ella se puede disfrutar no sólo de los fuegos artificiales sino también de las vistas a toda la vuelta del Castillo y la Ciudadela de Pamplona, cerrada durante los sanfermines. Tiene lugar sobre las 22:00 y el acceso es muy restringido, sólo mediante un pase que se consigue a sorteo en el Ayuntamiento. Hay que tener suerte y poder subir a ella durante la casi media hora que dura la exhibición pirotécnica. Parque de la Taconera (Pamplona)
(Wikimedia Commons / Zarateman)

Plaza de los Burgos

Está en un lateral del Ayuntamiento y es un buen lugar de reposo en medio del frenético Casco Viejo pamplonés. La Mañueta

La churrería más tradicional de los sanfermines se encuentra en pleno corazón de Pamplona. Un desayuno dulce ideal previo o posterior al encierro. El encierrillo es el traslado nocturno de los toros desde los corrales del Gas hasta los de Santo Domingo
(Aitor Esparza /)

La Taconera

El parque
más
emblemático de la ciudad se encuentra pegado al Casco Viejo. Merece la pena. En él se encuentra el mesón, una antigua
hospedería de peregrinos del Camino de Santiago que actualmente es un establecimiento hostelero. No se permiten fotos con flash para no distraer a los astados. Los lados de la plaza son idóneos para sentarse y reponer fuerzas, al igual que la terraza que hay en medio, perteneciente al Zentral, el gran local de ocio construido en una parte del mercado de Santo
Domingo y que constituye un lado de la plaza. También en su interior se sitúa el espacio del Nafarroa
Oinez (fiesta del euskera en Navarra), donde se puede descansar y disfrutar de música en directo.