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Piden 17 años para el acusado de matar y hacer desaparecer a su mujer

La familia ha organizado batidas y búsquedas por el bosque que han resultado infructuosas

El acusado, el ex-pareja de la víctima, habría hecho desaparecer el cuerpo en una zona boscosa del municipio de Dosrius (Maresme), según se desprende de la investigación policial, pero hasta ahora nadie ha podido encontrar el cadáver. El juicio contra Mohamed T. La familia de Piedad Moya pide 17 años de prisión por el asesinato de esta vecina de Mataró, desaparecida hace tres años. Durante los tres años que han pasado desde la desaparición de la mujer, la familia ha pedido en varias ocasiones que se pudiera hacer una búsqueda con un sistema de georradar, capaz de detectar la presencia de restos humanos en un lugar concreto y que ya se usó en el caso de la joven sevillana Marta del Castillo. La familia de la víctima cree el cuerpo está enterrado en un pozo que hay en una finca familiar de Dosrius, pero la instrucción del caso no ha previsto la investigación en este punto. La declaración del acusado se haría entre el viernes y el lunes, a la espera de que se cierre el guión definitivo del juicio. De izqu. La acusación particular reclama dos años de prisión por este hecho.En su escrito de acusación, la fiscalía también reclama que el hombre no pueda vivir en Mataró durante los cinco años posteriores a la condena y que tampoco se pueda acercar a menos de un kilómetro de los familiares directos de la víctimas. Creemos que allí hay algo que no es normal que esté tapiado con hormigón”, aseguró una de las hermanas de la víctima, Gloria Moya. Para ellos reclama indemnizaciones por un valor global de 222.000 euros. Familiares de Piedad Moya, mujer desaparecida de Mataró. Los familiares de Piedad Moya, así como amigos y compañeras de trabajo están citados a declarar a partir del lunes 27. Gloria Moya explica en una mezcla de emociones, entre indignación y desolación: “Tengo la sensación de que han dejado el caso de lado”. “Llevamos tres años y el pozo no se ha tocado. Por la ocultación del cuerpo le acusan de un delito contra la integridad moral, por el que la fiscalía pide un año y ocho meses de prisión más. Tanto la fiscalía como la acusación particular piden 15 años de cárcel para el acusado por un delito de homicidio. con la constitución del jurado popular. “Nos dicen que el bosque es muy frondoso y que sería muy complicado”, se lamenta la hermana de la víctima. Para Vivir 07-07-2014 Pedro Catena
(Pedro Catena)

La familia critica también el tratamiento que ha recibido el acusado del asesinato, que después de dos años en prisión preventiva quedó en libertad a la espera del juicio. por la muerte de Piedad Moya arranca el 24 de marzo en la Audiencia de Barcelona. a dcha: tia,hermana y madre de la desaparecida. Actualmente vive “a sólo dos calles” de casa de la hermana de la víctima, en el barrio de Cerdanyola de Mataró.A partir del próximo Viernes arrancará el juicio contra Mohamed T.
La familia mantiene la certeza de que el cuerpo de Piedad está en el pozo de la finca de Dosrius. Desde el día de su desaparición, la mujer no se puso en contacto con ninguna persona de su entorno -tenía dos hijas menores de edad y lo último que hizo es llamar a una de ellas para decirle que iría a ver a Mohamed-. El caso se remonta al 4 de abril de 2014, cuando la mujer desapareció sin dejar rastro. Después de aquello tampoco hizo ningún movimiento bancario ni se llevó nada de su casa, no fue a trabajar y tampoco utilizó las redes sociales. La familia denunció a los Mossos, que un mes después, el 6 de mayo, detuvieron a la expareja y comenzaron a trabajar con la hipótesis de que la mujer estaba muerta y enterrada en el bosque que hay entre Dosrius, donde la pareja tenía una finca, y Mataró, donde vivían. El hombre, que ya entonces negó las acusaciones, explicó su estancia en la finca como una situación dentro de la normalidad, ya que iba a menudo a dar de comer a unos perros que, según la investigación, no existen.También según el relato del juez instructor, el hombre tuvo un “comportamiento sospechoso” con sus hijas, con el objetivo de que ningún familiar fuera a su casa y, días antes de la desaparición de la mujer, la había estado acosando telefónicamente, con hasta dieciséis llamadas diarias. El juez de Mataró que inició la instrucción del caso explicaba en su primer auto el día de la desaparición de la víctima, que el acusado hizo varios viajes a la finca que tenían en Dosrius y pasó allí varias horas. Tres años después, el cuerpo sigue sin aparecer. La mañana de la desaparición la llamó tres veces, según reveló la investigación policial.Durante las semanas posteriores a la desaparición, la Unidad Canina de los Mossos buscó sin éxito el cuerpo de la mujer y también los vecinos organizaron una batida ciudadana que tampoco aportó nuevas pistas.