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Los vecinos de la Barceloneta no se explican el accidente

Dos continuan desaparecidos. “Hoy hacía un día claro, y la mar estaba en calma, no entendemos qué ha podido pasar”, añade otro vecino. “Pero un carguero es un bicho muy grande, tiene que dejar al pequeño y el pequeño estar al caso”, insiste un señor que bajo un cerrado anorack conmina a unos clientes italianos a probar el arroz. “Ricardo y Pepe están bien, en el hospital pero bien”. “Uno es un chico árabe que llevaba doce o trece años entre nosotros, el otro un chico negro que no conocíamos tanto”, detalla un joven vecino de la Barceloneta que departe con una mujer y un reclamador de clientes para un restaurante lleno de turistas. Mal agüero para algunos de los vecinos. Es la primera respuesta de los vecinos del passeig Joan de Borbó, 12, en plena Barceloneta, el bloque donde viven algunos de los pescadores afectados por el trágico accidente de este mediodía. Los aborígenes, sin embargo, no esconden su extrañeza por el accidente y cierto desazón, cuando menos incomprensión, por el accidente. La Barceloneta es a estas horas de la noche pasto de turistas.

“Un carguero es un bicho muy grande, tiene que dejar al pequeño y el pequeño estar al caso”, insiste un vecino
El mar y su mala leche siempre estará allí, a pesar de los turistas. “Me he enterado a media tarde y por las noticias, una desgracia, el mar tiene malas jugadas”,añade. “ Mal día hoy, he visto que salían del piso cuando les han dicho la noticia”, detallaba una señora en la farmacia del señor Antonio, una institución en el barrio, que asentía la cabeza susurrando un lacónico “sí, chico, mal día hoy”. La Barceloneta de siempre sobrevive, muy, muy apagada por el trajín del turismo que ha tomado por completo sus calles. “Estas cosas pasan, pero nunca se entienden”, cierra la conversación el joven que mejor conocía el choque del carguero ruso con la barca de pescadores. Recuerda que hace año y medio o dos años hubo otro accidente. Una mujer de cabello gris recogido, toma una cerveza agazapada en el kebab de la esquina.

Una mujer recuerda otro accidente hace dos años: “es una desgracia, el mar tiene malas jugadas”