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Los nombres del poder en Hong Kong

Jack Ma es el Steve Jobs chino y fundador de Alibaba

Pero si hay un hongkonés que en los últimos tiempos se ha convertido en un personaje influyente, aunque no habite en el Peak, este es Joshua Wong. A sus 71 años, es escuchado y respetado por haber sido el hombre que convirtió en un emporio inmobiliario al grupo Wheelock, a través de su subsidiaria Wharf. Pero si a Li Ka Shin le denominan Superman, por su olfato para los negocios, a Lee Shau Kee, fundador del grupo Henderson, le llaman el Warren Buffet de China, por sus obras de caridad. Pero para ello tuvo que esperar a 1986, cuando el viejo armador decidió retirarse de los negocios. A pesar de afirmar que no interferiría en la línea editorial, muchos lectores creen que el diario ya no es lo que era y ha suavizado sus críticas a Pekín tras la compra. Desde entonces fue escalando posiciones a medida que hacía fortuna. Pero si Xi Jinping escucha a Tung, mucho más debe de tener en cuenta a Jack Ma, el Steve Jobs chino. De 20 años de edad y cara de niño bueno, este estudiante, que fue el rostro de la Revolución de los Paraguas en el 2014, se ha convertido en un líder del movimiento democrático. El controvertido multimillonario Lai Chee Ying, más conocido como Jimmy Lai, es otra de las voces temidas por la conservadora clase dirigente local. Sin embargo, no todos son turistas, ni todos van en funicular. Pao o simplemente YK. En los años noventa del siglo pasado fundó el diario Apple Daily y años después el grupo Next Media. Y es que el poder de este emprendedor de 89 años, que empezó vendiendo flores de plástico, es total en la isla. Sus críticos señalan que su buena reputación con el régimen comunista se remonta a años atrás, cuando aceptó transportar armas para el Gobierno chino para levantar la empresa de transporte marítimo que heredó de su padre y que pasaba por apuros financieros. Este multimillonario de 88 años, que llegó a la isla en 1948, tiene también intereses en el sector hotelero, de alimentación y bebidas, y servicios de internet. Las declaraciones de este hombre, que lo primero que hace todas las mañanas es jugar al golf para mantenerse en forma, son seguidas con más atención que las del responsable de Finanzas, apunta un analista local. Unos pocos se trasladan en Rolls Royce, son los que viven en la cumbre de esta montaña, que también simboliza la cima del poder en la ex colonia británica. Hoy, es un hombre respetado por Pekín y al que tiene en cuenta el presidente chino Xi Jinping. Su imperio va desde las finanzas a la hostelería, pasando por la compañía de electricidad, los supermercados, los productos de farmacia, los electrodomésticos y las telecomunicaciones. Tiene intereses en los sectores de la logística, las telecomunicaciones, medios de comunicación y ocio, productos de lujo y ventas minoristas. Cada día más de 12.000 personas suben al Peak, como llaman los locales al monte Victoria, que domina la isla de Hong Kong. Además, hacen obras de filantropía y disfrutan con la comida cantonesa del restaurante Fook Lam Moon, en el céntrico barrio de Wanchai. Son los hombres que controlan, con discreción, la marcha de la ciudad y tienen línea directa con Pekín. La mayoría de ellos comparten otros rasgos comunes, como el hecho de haber llegado a Hong Kong a finales de los años cuarenta del siglo pasado huyendo de los comunistas de Mao. Un grupo que extiende su influencia a China continental y Singapur. Hay más, sin duda, pero ellos se han erigido en los principales protagonistas de la marcha de Hong Kong. Y es que no sólo es el hombre más rico de Asia, con una fortuna de unos 30.000 millones de euros, sino que se calcula que posee en torno al 15% de los activos de la bolsa de Hong Kong y además realiza múltiples obras de filantropía. Es un ferviente militante del movimiento democrático en Hong Kong, al que ayuda con sus recursos. Desde entonces ha sabido gestionar con éxito el grupo Wheelock-Wharf y lo ha hecho crecer. Con 53 años, el fundador del gigante del comercio electrónico Alibaba se ha erigido en una de las personas más influyentes de Hong Kong, no sólo por su fortuna de más de 27.000 millones de euros, sino por haber adquirido el principal periódico de la isla, el South China Morning Post. El magnate Lee Shau Kee está considerado como la segunda fortuna de la isla

Peter Woo es otro nombre poderoso en Hong Kong. Li Ka Shin es el fundador y presidente del grupo CK Hutchinson, que entre otros negocios gestiona la mayor terminal de contenedores del puerto de Barcelona

De entre todos ellos destaca, a pesar de su enorme discreción, Li Ka Shin, fundador y presidente del grupo CK Hutchinson, que entre otros negocios gestiona la mayor terminal de contenedores del puerto de Barcelona. De 69 años de edad y originario de Cantón, Lai llegó a Hong Kong en 1960 con lo puesto. Abrazó los principios democráticos a raíz de la matanza de Tiananmen de junio de 1989. Hay que seguirlos. Una habilidad que ha convertido a Tung Chee Hwa, que fue el primer jefe del Ejecutivo local tras la retrocesión a China en 1997, en un personaje sumamente respetado en la isla. Está considerado la segunda fortuna de la isla, con más 22.000 millones de euros, según Forbes. No sólo es el principal promotor inmobiliario de Hong Kong, la ciudad con más rascacielos del planeta, sino que también controla la compañía del gas y la de ferris. Woo, que nació en Shanghai y llegó a la isla en 1949, asumió el liderazgo de este poderoso grupo empresarial tras casarse con Bessie Pao, la hija del último mag­nate del sector naviero local, Yue Kong Pao, conocido popularmente como Y.K. Este hombre de 80 años, nacido en Shanghai y que llegó a la ex colonia en 1947, huyendo de los comunistas, logró años después alcanzar la cima del poder en Hong Kong gracias a ellos. Tung Chee Hwa fue el primer jefe del Ejecutivo local tras la retrocesión a China en 1997,y es un personaje sumamente respetado en la isla

Pero en Hong Kong no todo es dinero, la capacidad de influencia en Pekín cada día tiene más peso. Su capacidad para movilizar miles de jóvenes y organizar protestas le ha convertido en un quebradero de cabeza para las autoridades locales y de Pekín.