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Lluvia de críticas a Trump por no condenar a los supremacistas blancos

“Nadie nace odiando a otra personas por el color de su piel, su origen o su religión. “Estoy disgustado por el odio, la intolerancia y la violencia que estos manifestantes han traído”, se leía en el comunicado en el que decretaba el estado de emergencia. Lo hizo citando a Nelson Mandela, sin opiniones personales ni valoraciones, evitando cualquier polémica. “Las personas que han venido para lastimar a otros no son patriotas, son cobardes. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, también se les puede enseñar a amar, el amor llega más naturalmente al corazón humano que su opuesto”, escribió. Obama, sin opiniones personales

El expresidente Barack Obama también usó Twitter para expresarse. Trump, durante la rueda de prensa por lo hechos de Charlottesville, VIrginia
(Jonathan Ernst / Reuters)

El gobernador de Virginia, el demócrata Terry McAuliffe, afirmó que en su estado “no hay lugar para el odio y el fanatismo”. Fue en una cadena de tuits que ha tenido unas 3,5 millones de reacciones. Iros a casa”, decía contundente. Fue un caso diametralmente opuesto, disparando las comparaciones.
Palabras que han sonado vacuas, superficiales. “Los mejores deseos a aquellos heridos”, seguía. “Viene de todos lados”, apuntó, con lo que no responsabilizaba a un grupo en concreto. Así,rescató su lema de campaña –America first- en plena condena de los hechos. La respuesta de Donald Trump a los choques entre supremacistas blancos y grupos opositores en Charlottesville, que dejaron un muerto de forma directa, ha generado críticas por entenderse que la condena no estuvo a la altura. Una hora después también tuiteó condolencias a los familiares del fallecido en el atropello masivo. “Muy triste”, cerraba Trump su mensaje. Trump se pronunció primero en Twitter. Y “ha sucedido durante mucho tiempo en nuestro país”, siguió. Se quitó culpas. No mencionó a los supremacistas blancos, no asumió culpas y no lanzó mensajes excesivamente duros. “Sobre todo, debemos recordar una verdad. No mencionó a grupos en concretos y dijo que no era cosa de su mandato

Tras una nueva condena, llamó a la unidad. “Todos debemos estar unidos y condenar todo lo que significa el odio. Vayamos todos a una”, lanzó. Luego volvió a Twitter para enviar condolencias a los familiares de los dos oficiales que murieron en un accidente de helicóptero durante los choques. Sin importar nuestro color, creencia, religión o partido político, todos somos americanos primero”. Condenaba “en los términos más fuertemente posibles” el odio, intolerancia y violencia, arrancaba. No hay lugar para este tipo de violencia en Estados Unidos. “Debemos amarnos el uno a otro, respetarnos y apreciar nuestra historia y nuestro futuro juntos”, incidió. No es cosa de Trump, dijo. Dos horas después compareció en una rueda de prensa.

El racismo y odio no tienen lugar aquí”, completaba. Hillary Clinton, su rival en las elecciones, habló desde Twitter de “incitación al odio”. “El odio vertido en Virginia no tiene lugar en este país. Críticas veladas a Trump. Es profundamente perturbador y no americano”, se lee en otra reacción en Twitter suya. “Repite conmigo, Trump: la supremacía blanca es una afrenta a los valores americanos”. “Cada minuto que permitimos que esto persista a través del estímulo tácito o la inacción es una desgracia, y es corrosivo para nuestros valores”. Son supremacistas blancos y esto fue terrorismo doméstico”, dijo desde las redes. No en América. No hay división posible. Debemos ser fuertes, más determinados y más unidos que nunca. “No. “El discurso del presidente de violencia “en todos lados” ignora la vergonzosa realidad del supremacismo blanco en nuestro país a día de hoy. Los líderes políticos llaman a la unión “Presidente, debemos llamar al mal por su nombre. Las viles creencias de los perpetradores de esta violencia insultan nuestros valores fundamentales americanos y deben ser condenados en los términos más fuertes”, analizaba en un comunicado. Otro que llamó a las cosas por su nombre, según los críticos. Este odio y su terrorismo deben enfrentarse y derrotarse”. Nancy Pelosi, líder demócrata, se mostró en una línea similar. “Sólo hay un lado”, se expresaba Joe Biden, ex vicepresidente. El senador por Colorado Cory Gardner, republicano como Trump, fue otro de los más críticos. Un supremacista blanco durante la marcha en Charlottesville
(Joshua Roberts / Reuters)

Las críticas se repiten en sus filas

Otro de los suyos, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, expresó que “la supremacía blanca es una plaga.