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El Real Madrid sigue en estado de gracia

Fue en una jugada de esas que se cuentan los toque que da el equipo antes de que alguien dé el remate final a la jugada. Tardó diecisiete minutos el Madrid en disparar a puerta. El delantero rumano del Depor dejó en evidencia a Sergio Ramos en su segunda ocasión al superarlo en velocidad. El fallo del meta dejó el balón de Benzema que, en semifallo, envió el balón al segundo palo donde Bale solo tuvo que empujarla. Andone aprovechó la tibieza con la que se empleó la defensa blanca en el inicio del partido para plantarse solo ante Navas en dos ocasiones cuando no se había llegado aún al cuarto de hora. El Real Madrid resolvió con solvencia y con los alardes justos su debut liguero en el siempre incómodo Riazor. Lo probó Kross primero y en la segunda ocasión llegó el gol en un claro error de Rubén tras el disparo inicial de Modric. Le perdonó la roja el árbitro en la primera pero lo acabó expulsando al mostrarle la segunda amarilla. Tras el tercer gol, Zinedine Zidane introdujo en el campo a Marco Asensio y otra perla de la cantera, Marcos Llorente. La garra mostrada por Andone y Bakkali contra los defensas blancos no tuvo la misma respuesta por parte de la poblada zaga coruñesa, muy contemplativa en las contadas llegadas de los madridistas en la primera parte. Dejó de morder el Depor tras encajar el primer gol y eso permitió al Real Madrid practicar su recientemente estrenado amor por el toque. El capitán madridista quedó en evidencia en varias ocasiones ante la velocidad de los delanteros deportivistas y mostró su nerviosismo agrediendo primero a Schar y en la prolongación a Borja Valle. El final del encuentro dejó un sabor agridulce a Zinedine Zidane que vio como Carvajal realizaba un penalti innecesario sobre Bruno Gama que Navas le paró a Andone y Sergio Ramos era expulsado al recibir una segunda tarjeta amarilla al dar un codazo en un balón aéreo a Borja Valle. Subió el Real Madrid con el esférico controlado al cuarto de hora e hizo una jugada de toque con Isco nuevamente poniéndole el balón a Bale para que el galés retrasara el balón y Kroos ejecutara de tiro certero. Y se repitió la historia. El mallorquín no se encontró a gusto, como si no hubiera digerido bien su suplencia tras su exhibición en la Supercopa. Lo intentó el Depor nuevamente en el inicio del segundo tiempo con Andone como referente, pero el rumano seguía sin afinar el punto de mira. Isco cambió la orientación de la jugada de una banda a otra para que el balón llegara a Marcelo que centró con potencia para que los cinco defensas y el portero girarán la cabeza pero no metieran el pie para evitar que el esférico llegara a Casemiro para que marcara solo. Con un Isco inspirado moviendo el balón hacia donde el malagueño decidía llegó el segundo gol. El equipo blanco no encandiló como en la primera parte ante el Barça el pasado miércoles en el Bernabeu y tuvo suficiente con su pegada para resolver un choque que se le pudo complicar de inicio pero que acabó dominando sin oposición. El costarricense puso una mano y un pie para evitar que su equipo afrontara la primera remontada del curso.