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Cs acelera su plan para captar voto de la vieja Convergència

Cs revindicará también en su gira como un “triunfo” propio que no aumente la presión fiscal con subidas del IRPF y el IVA. Esa estrategia, que se apoya en datos como el que casi el 30% de los nuevos votantes de Cs del área metropolitana en las últimas citas electorales en alguna ocasión habían optado por la papeleta de CiU, ya ha empezado a plasmarse en el Congreso de los Diputados. Pero no sólo eso, también ocupar en el Congreso el espacio de representación de la clase media catalana que durante décadas y antes del inicio del proceso ostentaron los convergentes con la filosofía del peix al cove. El segundo eje se centrará en las medidas de modernización de la economía, educación, innovación y formación, destacando la partida de 50 millones para la compra de libros de texto, y 30 millones para luchar contra el fracaso escolar. El primero versará sobre la “lucha contra la precariedad laboral y la recuperación de la clase media”, reinvindicando entre otras cosas que el pacto de los presupuestos –que estuvo en el aire hasta que el ministro de Economía, Luis de Guindos, decidió apoyar las demandas naranjas pese a la oposición del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro– contiene una partida de 2.000 millones para políticas sociales y ayudas a las clases medias. En ese afán explicativo, Cs movilizará a tanto a Rivera como Arrimadas y a los responsables de su equipo económico, Luis Garicano y el diputado Toni Roldán. En ese sentido, los dirigentes explicarán también su propuesta de alcanzar un Pacto Nacional por las Infraestructuras Estratégicas y garantizar que la política de infraestructuras se guíe por criterios técnicos objetivos y no políticos. El tercer eje de la campaña versará sobre una de las prioridades de Rivera: los autónomos y las clases medias, subrayando las diferentes medidas parlamentarias para luchar contra la morosidad o los 500 millones para apoyar a las pymes e invertir en la Red Cervera de innovación y transferencia tecnológica a las Universidades, amén de los 480 para la tarifa plana de autónomos. En su proyecto de construcción de una opción de centro liberal que perdure a los vaivenes electorales a derecha e izquierda, Ciutadans considera que, además de pelear con el PP (unos 500.000 votantes fluctúan entre las dos formaciones) y el PSOE por un tipo de votante joven y urbanita, en Catalunya debe disputarse con PDECat el votante de la vieja Convergència que se bajó del barco cuando Artur Mas fijó en el 2012 el rumbo hacia la independencia. “Vamos a hablar de las propuestas económicas de Cs de aplicación en Catalunya y que se defienden en el Congreso y en el Parlament”, apuntan. Entre las partidas, 500 millones para financiar un complemento salarial destinado a los trabajadores jóvenes con menos ingresos. En paralelo, el partido ha empezado a montar su armazón autonómico –muy precario todavía en el País Vasco, ­Galicia, Navarra, Canarias–, formado principalmente por coordinadores territoriales que son elegidos por las agru­paciones. Un mensaje que la líder del partido en Catalunya, Inés Arrimadas, lleva trasladando en diferentes foros y encuentros con la sociedad civil y económica catalana. Con este proceso la nueva ­ejecutiva, en la que se borró cualquier rastro de disidencia, acrecentará su ­poder territorial. El cuarto y último eje abordará la infraestructuras, con la defensa del corredor del mediterráneo en el Parlament y el Congreso como obra “imprescindible” para la economía catalana. Los liberales aspiran a representar en el Congreso a la clase media catalana tras la ‘radicalización’ del PDECat

Para sacar mayores réditos electorales al hecho de ser un partido con un pie en Catalunya (los principales cargos de la cúpula de Cs siguen siendo catalanes) y otro en Madrid, sobre todo pensando en un nueva llamada a las urnas que dan por hecho para el próximo otoño cuando “quede envidencia que no habrá referéndum”, la formación naranja ha puesto en marcha una campaña, con reuniones de pequeño formato, conferencias, visitas a instituciones y actos políticos, para explicar en las cuatro provincias catalanas su plan económico y “las ventajas” que han conseguido incorporar en los presupuestos del Estado para el 2017. La campaña tendrá cuatro ejes. Esta última era una de las condiciones que puso Rivera a Rajoy para cerrar el acuerdo de los presupuestos generales del Estado. “Si hay un grupo en la Cámara liderado por catalanes con influencia y capacidad de cambiar las cosas, ese es el de Cs”, señala desde la dirección de liberal. También su petición registrada en el Parlament y el Congreso para impulsar una ley que garantice la gratuidad de los libros de texto, amén de la sensible bajada del IVA cultural. Merced al pacto de investidura con el PP y de su reciente acuerdo para los presupuestos del 2017, los liberales de Albert Rivera están capitalizando sus 32 diputados y empezando a ejercer ese papel de bisagra de la vieja Convergència.