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Ben Harper: “Ahora me siento más libre para expresar ideas políticas en mi música”

¿Ha valido la pena este doble ­regreso?Todo ha ido mejor de lo que esperaba. Y lo he incluido primero para denunciar algo clamorosamente execrable y segundo porque de esta manera puedo meter ideas y mensajes en torno a la cuestión de los derechos civiles en mi país en un contexto musical mucho más amplio que es en el que yo me muevo. Desde el primer momento comenzamos a tocar material nuevo, canciones originales inéditas, porque si habíamos decidido volver a trabajar juntos era para mirar hacia delante, nunca hacia atrás, hacia el pasadoVolver con sus compañeros de Innocent Criminals se pudo ver como un regreso al pasado, ¿no cree? Pero por norma procuro no meterme en la psicología del público, no estar pendiente de él, sino que procuro tocar bien las canciones y disfrutar yo con ellas. Me acuerdo muy bien de hace dos años. Y el resultado fue un disco que no hay que verlo como una capítulo más en mi carrera, sino más bien como recuperar un trozo del pasado en forma de ese grupo de magníficos músicos y con ellos crear algo nuevo.¿La idea también era renovarse o morir, intuía que podía comenzar a repetirse en su propuesta?Es evidente que al querer hacer un disco diferente estaba saliendo de lo que se suele llamar zona de confort. El tema es que vimos que seguimos vivos, seguimos interesando y, ojo, siempre ha­bíamos permanecido en contacto y en muy buena sintonía. Es imposible adivinarlo.Usted volvió a tocar con su grupo de siempre, los Innocent Criminals, hace un par de años y el pasado pu­blicó con ellos nuevo álbum, después de una separación de más de un lustro. Tocaré una mezcla de todo mi repertorio, con material de mis álbumes previos, algo de mi último disco con los Criminals, Call it what it is, y también algo de mi próximo álbum, mi segundo disco de blues que he grabado con Charlie Musselwhite y se publicará en breve.¿Habrá espacio para alguna sorpresa?, ¿alguna versión, por ejemplo?Me encanta hacerlas, he hecho muchas, de Leonard Cohen, de Bruce Springsteen, pero la verdad es que en esta gira no he incluido ninguna. Y llegó un momento en que teníamos material nuevo y nos pusimos a grabarlo. De entrada y como concepto, no deseaba que tocáramos nada, absolutamente nada, de lo anterior. Un tour que el músico ha intercalado con la gira norteamericana que está realizando todo este año acompañado de los Innocent Criminals, su banda de siempre y con la que el pasado año publicó su último disco, Call it what it is. Ben Harper participó el pasado mes de marzo en el Carnegie Hall neoyorquino, en la velada de homenaje al mítico compositor Philip Glass, que cumplía 80 años
(Getty)

Yo lo veo de una manera diferente: es como volver a encontrarte con tus compadres porque estás a gusto personalmente con ellos pero que enseguida ves que no sólo sigue la conexión artística sino que podemos ir hacia delante. Quizás una de estas noches me sorprenda a mí mismo…A usted se le ve a gusto en el escenario, pero cuando sube a uno, ¿cuál es su prioridad?Esta es una cuestión que siempre me ha fascinado, es decir, toco para ellos, para el público, o lo hago para la música. En este tema, lo que tenemos que hacer es que se enteren de nuestra determinación en los sitios donde toman las decisiones porque es una situación que está desestabilizando muy gravemente el país. Con los años te das cuenta de que en el mundo de la música, y del arte en general, si quieres llegar a lugares inéditos para ti no tienes más remedio que hacer cosas inéditas. Esta noche Harper regresará al Festival de Cap Roig (22 horas), donde hace un par de temporadas hilvanó un concierto memorable. No tengo muchas oportunidades de tocar solo; he tenido que cambiar lógicamente la estructura de estos conciertos, pero la recompensa está siendo enorme.¿Le cuesta cambiar de chip, viniendo de girar con su grupo y dentro de unos días volviendo a hacerlo otra vez?Eso es algo secundario porque lo importante es que he tenido la oportunidad de hacer algo diferente; después de girar intensamente con los Innocent Criminals desde hace más de dos años, creo que nos iba bien a todos cambiar de coordenadas. ¿Es así?Sin ninguna duda.¿El motivo?Yo me siento ahora más libre para dejarme guiar por mis ideas, objetivos y preocupaciones, y también con el poder y la libertad de incorporar referencias, letras, ideas políticas en mi música y en mis textos y que reflejan mis opiniones personales sobre lo que veo, oigo y siento a mi alrededor.¿Utiliza su fama, su reconocimiento, para expandir sus reflexiones ­políticas?Lógicamente, sí. Pero yo no me siento débil o desprotegido porque veo que hay ­muchísima gente en Estados Unidos que está en contra de Trump y de lo que hace cada día.Por cierto, y acabo, si tuviera que elegir a la hora de actuar, ¿preferiría hacerlo usted solo o con sus hermanos Innocent Criminals?¿Si yo tuviera que elegir? ¿Compararía usted el régimen de Franco con cómo está haciendo las cosas Mariano Rajoy? El eco de mis discos, de mi música, no sólo en los escenarios sino también reconocida en la industria con premios Grammy, por ejemplo, también ha de servir para hacer llegar unos mensajes y concienciar. Hay multitudes que te escuchan de forma sonora, son muy reactivas, y a menudo tengo la duda de que una multitud ruidosa un lunes por la noche vaya a tener el mismo comportamiento que una de un viernes por la noche… ¿Sobre que parámetros? ¿Por qué estos conciertos en estricto solo?Lo importante es que me estoy sintiendo muy bien y estoy disfrutando mucho. Tras comenzar a volver a tocar juntos vimos que había mucha gente que nos seguía esperando y que iba masivamente a los conciertos. Yo creo que mi trabajo consiste en hacer las dos cosas, quiero decir que mi obligación en cierto sentido es hacer las cosas al nivel más elevado para que esas cuestiones se conviertan en una ­sola y todas las partes queden satisfechas: yo, el público que ha pagado entrada, la música, el propio promotor…¿Usted cambia de repertorio o de actitud según ve cómo se desarrolla el concierto? Pues prefe­riría sin ninguna duda que fueran los Led Zeppelin los que se reunificaran. Poco antes de tocar en el festival suizo de Avenches, Ben Harper (1969) explicaba el sábado las sen­saciones que tiene de estar girando por diferentes es­cenarios europeos en solitario. Carismático. Y no me refiero en un sentido general, abstracto, sino a nivel cotidiano. Pero tenía la gran ventaja de contar con unos cómplices con los que me sentía seguro, protegido, a salvo. Además, volver a Cap Roig me entusiasma, porque pocos lugares tienen tanta belleza natural. De alguna manera, utilizo mi fama para que la gente, mi afición, tome conciencia política.En este sentido, ¿qué opina de lo que ocurre en su país, del nuevo escenario que se ha creado con la pre­sencia de Donald Trump en la Casa Blanca?Para mí el nuevo clima político es un gran desafío, y creo que esta sensación pasa en todo el mundo, como he podido comprobar en mis giras de los últimos tiempos.Estados Unidos es la primera potencia del mundo y lo que ocurre allí afecta especialmente al resto.Yo me pregunto si es mejor ser el centro del mundo o no serlo, sobre todo viendo las transformaciones radicales que está viviendo el mundo, sobre todo a nivel tecnológico y que no sabemos muy bien cómo será de aquí a cincuenta años.¿Usted se siente preocupado diariamente?En esta cuestión racial, ¿vale la pena comparar la situación de Estados Unidos en los años sesenta con la actual? ¿Se adapta a las circunstancias de cada noche?Es un línea muy fina. Fue un reencuentro fraternal.Pero discográficamente les salió Call it what it is, un álbum diferente, comprometido políticamente.Me interesa grabar precisamente este tipo de disco con mis compañeros después de años de separación. Como suelo decir, cosas totalmente nuevas para nosotros con un grupo viejo.Y entre otras cosas, además, este Call it what it is resultante quizásla obra más política de su carrera. Lo que tengo muy claro es que si hay algo que no puedes controlar es saber cómo el público va a responder a lo que estás haciendo. A aquellos que critican o se escandalizan porque algunos mezclamos música con política, yo siempre les digo que en qué mundo viven. Y en eso nos pusimos ellos y yo, desde el primer momento, desde el modo de componer al de grabar y al de producir. En el disco del que estamos hablando, el tema que le da nombre tiene una clara intención de denuncia de los excesos policiales de carácter racista. Ya lo he dicho otras veces, era como si me fuese a una aventura acompañado de mis hermanos: estás como más tranquilo inconscientemente aunque no deja de ser una aventura.