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El Atlético vuelve a tener un motivo por el que luchar

Tenga estilo o no lo tenga. Con un entrenador o con otro. Necesitan sentirse pequeños y, a partir de ahí, luchar y crecer. Desconozco el resultado del partido de vuelta, pero seguro que veremos un gran partido y el Atlético volverá a tener un motivo por el que luchar. Es la lucha de Robin Hood contra el Rey para darle dinero a los pobres. Los rojiblancos necesitan salir como perdedores para no tener que soportar la terrible responsabilidad de ganar por sí mismos. Porque a partidos de todo o nada no vale con esconderse detrás de la humildad, sino que el valor principal para ganar es la confianza. Y el Atlético basa su confianza en el trabajo, sino no la tiene, y el Madrid tiene siempre confianza. El Atlético de Madrid y su gran entrenador,
Cholo Simeone, basan su fortaleza en creer que son inferiores al contrario (por origen social, por presupuesto y por palmarés). El Atlético de Madrid de Simeone basa su fortaleza en creer que es inferior al contrario

Por eso, el resultado del otro día le da al Atlético de Madrid y a su entrenador la “razón” que necesita para hacer un gran partido. Esas son sus creencias para poder mantenerse al nivel de excelente rendimiento que tiene en los últimos años. A partir de esa idea, inician todo un proceso excelentemente diseñado y puesto en práctica de entrenamiento, lucha y trabajo que, con el tesón del humilde, les permita ganar a sus superiores, más ricos. El Real Madrid no necesita todo eso para confiar en sí mismo. Cada vez que la lógica interna de la competición le obliga a tener que luchar cara a cara, no desde la emboscada, ante un equipo de mayor palmarés -sobre todo el Real Madrid-, su filosofía no le basta. Su confianza esta en su ADN (es magnífico observar, y merecería un estudio, como el fondo cultural de los clubes de fútbol determina en gran parte su rendimiento a lo largo de los años, independientemente de sus jugadores, presidentes y técnicos), aunque a veces surgen personalidades tan potentes que consiguen cambiarlo como, por ejemplo, Cruyff y Guardiola en el caso del Barça.