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“Desde que empecé a escribir la novela, no he vuelto a acercarme a una timba de póquer”

He visto jugarse las escrituras de la casa para avalar una y poder continuar jugando”

Roberto Santiago

Escritor, director y guionista
Roberto Santiago

Las clandestinas o ilegales van de la mano con los casinos pues suelen ubicarse cerca de ellos. ¿No duerme? (Nines Mínguez)

¿Qué tipo de partidas frecuentaba, en casinos o clandestinas? Siempre que te acercas a una actividad adictiva, y más los que tenemos un carácter con tendencia a vivir las cosas con intensidad, peligras. En la novela reproduzco partidas de alto nivel, a la que acuden grandes empresarios y gente con mucho dinero que se juegan lo que tienen y, en algunos casos, lo que no tienen. El trabajo de documentación fue a más y comencé a jugar. Pero yo he estado jugando en pisos, aunque a la larga los vecinos se terminan enterando. ¿Llegó a estar en peligro? Al principio de la novela, Ana no sabe nada del juego. ¿Dónde suelen celebrarse esas timbas clandestinas? Yo he visto comenzar con mil euros y llegar a jugar 80.000 sin levantarse de la silla. Entré en los casinos y en las partidas clandestinas. Dedicarte a lo que te apasiona es de lo mejor que te puede pasar en la vida. La novela habla de las adicciones y yo creo que mi primera adicción es al trabajo, algo que me gusta tanto que deja de ser trabajo para convertirse en una manera de vivir. En una mesa de ruleta o black jack y en un chalé de las afueras, donde una madrugada puedes avalar tu deuda jugándote las escrituras de tu casa mientras tus hijos duermen. Es los ojos del espectador: nos va llevando, nos va metiendo en ese mundo. Dedico el 90 % de mi tiempo a escribir: novelas, cine, teatro… Todo. Cruzar esa línea supone la ruina económica y la familiar y moral en todos los sentidos. Olviden la sofisticada imagen de partida al más alto nivel que vimos en Casino Royale. He estado en ello unos cuatro años. En Madrid últimamente ha habido varias redadas y puede que se den a la vez 20 partidas esta noche pero quizá solo dos o tres con verdadero dinero en juego. Es mi forma de ser, soy muy afortunado. Roberto Santiago (Madrid, 1968) se introdujo en el mundo de las timbas clandestinas y de las grandes apuestas de casino para documentarse y escribir la novela Ana, el primer thriller judicial publicado en español que nos introduce con mano maestra en un mundo mucho más turbio del que imaginamos. Esa partida entre caballeros en cuya mesa es imprescindible el uso de etiqueta y saber cómo solicitar un Martini con vodka. ¿Su pareja le soporta? Cuando terminé este periplo no me he vuelto a acercar a una mesa de juego. Esa timba en la que, si sabe manejar las cartas, puede abandonar el tapete verde con la cartera llena y las llaves del Ferrari de un mirlo blanco. Dentro del casino y fuera de él. Olvídenlo. Conocí a mucha gente que no es que me haya contado sus historias sino que las vi con mis propios ojos. Me acerqué como ella a ese mundo, que siempre me atrajo porque es muy literario y muy cinematográfico. Tiene un CV dilatadísimo, que incluye la autoría de series infantiles y juveniles, ha vendido un millón de ejemplares de Futbolísimos, dirige series y películas, escribe obras de teatro y ahora, se estrena en el mundo de la novela para adultos con un thriller judicial de 800 páginas. El juego, el verdadero negocio clandestino que mueve cada día millones de euros, se nutre de personas normales que llegan a arruinar su economía primero y su vida después. Suelen ser de lunes a viernes, cualquier día, y en chalés sobre todo si son de mayor nivel (hablamos de miles de euros), por la privacidad. Y he visto jugarse las escrituras de la casa para avalar una mano y poder continuar jugando; se juega bajo palabra casi siempre. ¿Hizo como la protagonista para sumergirse en el mundo del juego clandestino o ya lo conocía por algún motivo? Suena peliculero pero es real; yo te podría llevar esta noche mismo a varias aquí en Barcelona. De ambos tipos. He jugado no solo en Madrid y Barcelona sino por media Europa: he asistido a partidas en Berlín, Londres, Viena…

El autor, Roberto Santiago, es el guionista de ‘El penalty más largo del mundo’, ‘El club de los suicidas’, ‘Al final del camino’, ‘El juego de la verdad’, ‘El diario de Carlota’ y ‘El arte de robar’, entre otras películas. Dentro de los casinos también hay partidas privadas a las que solo puedes asistir por invitación.
Escritor, director y guionista

La banca siempre gana. Lo mejor que le puede ocurrir a un jugador, es perder”
Yo he escrito Ana pensando solo en novela y aunque como director de cine, me gustaría acompañarla y llevarla de la mano, también te digo que si viene Scorsese… Le doy la mano y se la presento (risas), porque son palabras mayores. Lo peor es ganar. Esta pregunta es la más difícil, detectar que jugar es un problema y ya no es simplemente algo divertido. No puedes ver un partido de fútbol sin que te inciten a apostar. He gastado mucho dinero, efectivamente, aunque no soy capaz de darte una cifra. ¿Cómo se asegura quien organiza la partida que cobrará lo adeudado? Esa es la gran trampa. ¿Lo publicarías en un libro y se haría una película de ello? Tendría 20 años y escribí el primer relato de Ana, entonces una estudiante de Derecho que se enfrentaba al claustro por un tema de acoso. Hay estudios que así lo apuntan. Aunque creo que el título debe estar al servicio de la historia y no al revés, en un principio había pensado en titular la novela La buena sangre, pero a la editorial no le convencía. Me propusieron alternativas que no me convencían a mí y al final, mi editora me hizo ver que siempre nos referíamos a ella como ‘la novela de Ana’. ¿La banca a la larga siempre gana? A corto plazo un jugador puede tener una racha buenísima y ganar y si no tienes el más mínimo carácter adictivo y en ese momento te levantas y te vas… Pero ganar es lo peor que te puede pasar porque crees que vas a poder volver a hacerlo. Y si pierdes ocho veces seguidas, seguirás jugando para remontar porque una vez ganaste, es un reflejo condicionado. En el mundo del juego hay mucha leyenda. Por lo que ha conocido, es normal dejar a deber. Dice en la novela que entre un 2 y un 3 % de españoles sufren algún trastorno relacionado con el juego, lo que eleva la cifra a un millón de personas más o menos. (Planeta)

Ha estado cuatro años jugando para poder escribir Ana, que nada más salir ha sido traducida a varios idiomas. Ahora dime, ¿cuántas has visto sobre el riesgo del juego? Es el único que no pierde nunca. Sí amenazas, extorsión y coacciones. Pongamos que es un éxito de ventas y que Martin Scorsese compra los derechos para rodarla. Ahí nació su germen. (IGNACIO GONZALEZ PRADO / ©GTRESONLINE)

¿En quién se basó para crear a la protagonista? Y en una partida clandestina, lo mismo. La banca gana en todo momento. De acuerdo, pero el casino también gana; te está cobrando una comisión por jugar esa partida. Desde que empecé a escribir no he vuelto a jugar y espero no volver a hacerlo. ¿O para prevenir la drogadicción? Hay dos tipos de jugadores, recreacionales y profesionales; los primeros pierden todo el tiempo –en algún caso excepcional se salvan– y los segundos tardan más. Esa película me cambió la vida. ¿Cuántas campañas hay contra el tabaco o el alcohol? Algunos jugadores avalan una mano con las escrituras de su casa. ¿Cómo saber cuándo alguien tiene un problema? Pero me han contado casos de violencia sobre el deudor, así es. ¿Recuperaría lo que ha gastado? El mundo del póquer es muy masculino pero en el bingo hay mayoría de mujeres. No conozco casos directos de corredores de apuestas o ‘caseros’ de partidas hayan ejercido violencia física directa. El autor ha participado en timbas de todo tipo; en algunas, los 1.000 euros de salida pueden alcanzar los 80.000 a las pocas horas. Un corredor de apuestas me dijo: “Nosotros también contamos con el riesgo. No lo olvide: la banca siempre gana. Alejandro, uno de los personajes, era “una víctima de un sistema organizado exclusivamente para sacar la sangre a quien se aproxima al mundo del juego”. Ah, y les prohibieron entrar en dos casinos; en el mundo hay miles. Había escrito relatos, tenía mucha información sobre ella… Vi la película Veredicto final, en que Paul Newman es un abogado arruinado y alcohólico que se enfrenta a un hospital por mala praxis. ¿Cómo es posible que exista un método así y cómo es posible que le impidan entrar en un casino sin haber cometido delito alguno ni estar listado como ludópata? (KIYOSHI TAKAHASE SEGUNDO / ©GTRESONLINE)

Por lo que leo en la novela, una mujer y un hombre ludópatas se comportan distinto. Claro. En general, lo que creo es que sobre el juego apenas sabemos nada. He ganado mucho también pero al final siempre pierdes. La novela de Roberto Santiago aborda la ludopatía desde el ritmo trepidante de un thriller judicial con adicciones, timbas, crímenes y sexo. Entonces me llamó una editora de Planeta para encargarme algo. No soy psicólogo pero recomiendo que ante la más mínima duda, se consulte a un especialista. Seguros nunca están, si bien hay un código de honor para pagar. Hay ciertos traumas que te pueden hacer más propenso a ello, como un divorcio o que te despidan; eso está comprobado. Bien, lo cierto es que acaba de salir y están pasando cosas muy buenas, la han contratado buenas editoriales en Francia e Italia y eso es porque ha gustado. Hay muchos intereses económicos y así seguirá hasta que cambie mediante un verdadero debate público. ¿Cómo a la larga? Se dice que el póquer es el único juego de los casinos donde no juegas contra la banca. Los he conocido personalmente. En cualquier partida clandestina o de casino de cierto nivel, un 70 % de los jugadores suelen ser los mismos. Ana Tramel, la protagonista, ya existía en mi imaginación hace mucho tiempo, mucho antes de la novela. Me fue acompañando sin saber que luego escribiría esta historia tan larga protagonizada por ella. Cuando llega uno nuevo, se frotan las manos. Siendo realista, solo el hecho de poder hacer una película sería maravilloso. La familia Pelayo, sobre la que se hizo una película, supuestamente dio con un método estadístico para ganar. Solo acepto apuestas de gente que conozco, si no, han de venir con los billetes en la mano. Además, si no pagas, no puedes seguir jugando y recuerda que hablamos de una enfermedad. Esto en todo caso es cuando juegas contra el casino pero si juegas a las cartas contra otros jugadores y eres muy bueno, sí puedes ganar mucho dinero, ¿no? Te voy a hacer una pregunta: si tú dieses con un método infalible para ganar a la banca, ¿se lo contarías a alguien? Solo te planteo eso. Por cierto, ¿por qué un título tan corto, que no revela nada del contenido? Sabemos que de todos, quizá un 10 % no me pagará pero asumo el riesgo”. Hay muchas asociaciones que pueden encontrarse en internet sin problema. Lo normal es que los diagnósticos sean tardíos, como en otras enfermedades; no olvidemos que la ludopatía es una enfermedad diagnosticada. Yo he sido recreacional pero llegó un momento en que jugaba tanto que comencé a distinguir las miradas, los gestos, etc. Por desgracia se está unificando en los adultos; en la gente joven que apuesta, mayoría de chicos, está bajando la edad de iniciación al juego a causa del juego on line y las apuestas deportivas. El ‘casero’, quien la organiza, se lleva su comisión. Y es que ella es lo más importante de la novela.